jueves, 8 de octubre de 2015

Coaching Sistémico ¿Qué es?


Cuando un cliente viene con un problema en mente a una sesión de coaching, la solución a menudo no tiene mucho que ver con su problemática. En la figura más arriba tenemos un sencillo esquema para encuadrar el tema de trabajo. Así si el cliente necesita mejorar su desempeño y ser más efectivo en su trabajo, suele ser suficiente con formarle adecuadamente en los procesos que necesite realizar, como si fuera un gran chef que ha de conocer de forma pormenorizada un montón de recetas que se van mejorando con el tiempo, incluso hasta llegar a la excelencia.

Estos procesos son consecuencia de un aprendizaje de vida, y suele ser muy complicado cambiarlos ya que nuestra neurología está diseñada para aprender procesos y repetirlos, para vivir en nuestra zona de comodidad, la vida de aldea que mencionaba Robert Dilts.
Así, un coach que acompaña a su cliente en un proceso, ha de tener muy presente los límites de intervención. En organizaciones, para los  mandos intermedios suele ser suficiente la Formación o el Coaching clásico. Se suele promover hacer las cosas de una determinada manera, según estándares fijos y medibles; todo es susceptible de mejora. Usando el símil de la cocina sería como cocinar para mucha gente, con una calidad razonable, con procesos muy estandarizados y poco espacio para la creatividad. Ferrán Adriá, el gran cocinero catalán, creó la Cocina de Deconstrucción y con un equipo de  50 cocineros daba de comer a 50 personas al día. Desde entonces, cocineros de todo el mundo le imitan y siguen sus pasos.
Cuando estos mandos intermedios ascienden a directivos, tienen pocas probabilidades de convertirse en un Ferrán Adriá. Al contrario, conocen procesos estándares y aprendidos pero no suelen ir mucho más allá. En realidad, han aprendido de una forma muy efectiva a permanecer dentro de su zona de comodidad, por lo que a menudo no saben reaccionar frente a imprevistos y están faltos de ideas creativas. Cuando el futuro es predecible, las recetas suelen funcionar pero cuando el entorno es incierto hay que ser creativo.
Los programas de desarrollo personal son una solución para incrementar la creatividad y poder mirar la realidad desde distintos puntos de vista. Los altos directivos de las organizaciones necesitan de mucho trabajo personal para ser creativos y eso no se suele aprender en Escuelas de Negocios o Universidades. Lo que una vez funcionó se coloca en un altar y se adora durante años. y así nos encontramos con un montón de procesos obsoletos que necesitan ser revisados y cuestionados y que por inercia generan disfuncionalidades.
A menudo esos procesos necesitan ser reenfocados, estructurados y organizados y aquí es donde suele ser importante la intervención de un experto en esa área en concreto. Así si mi restaurante no funciona tendré que llamar a uno de esos consultores de la tele que sabe un montón del negocio para que me asesore.
Sin embargo, ni el coaching clásico ni la consultoría ni la formación te animan a salir de la caja. Aquí es donde el coach puede aplicar estas dos metodologías: el Coaching Integrativo y el Coaching Sistémico. Ambas se enfocan en lo mismo: acompañar al cliente a que sea el actor de su propia vida y que alcance todo su potencial desarrollando poder e influencia personal para que el pasajero, su Ser, tome control del carruaje. De esta forma, el cliente entra en un estado de co-creación con el entorno que le permite acompañar a otros en medio de la incertidumbre. Ahora es capaz de liderar prestando atención a las direcciones y desenlaces emergentes, cabalgando la ola.
Es importante que el líder vea la realidad libre de juicios previos o ideas prestadas, con perspectiva, evaluando los distintos escenarios que se presentan y buscando apoyos. También ha de ser capaz de interpretar adecuadamente sus sentimientos y no dejarse entrampar por emociones propias o ajenas. Finalmente, ha de tener el instinto de un águila, de un oso, de un halcón, del animal de poder que desee, puede identificare con él y ver de reencontrar el instinto perdido.
También el líder es responsable de lo que oye y cómo lo oye y es necesario que oiga de forma limpia, sin interferencias como juicios previos o creencias. Hay quien escucha de forma placentera lo que encaja en sus procesos y recetas y elimina selectivamente todo lo que no le viene bien. Éste sería el nivel más primitivo de escucha que llamamos "Descarga". Hay quien abre un poco su caja y mira hacia fuera, estando abierto a cosas nuevas, aunque sin estar muy dispuesto a abandonar su caja. Otras personas son capaces de percibir lo desdichado o feliz que se encuentran otros en sus cajas, como que abren su corazón para incluir al otro. Finalmente, se puede mirar a un determinado grupo de personas, y sentir el campo que formamos; así entramos en un estado de co-creación donde somos capaces de trascender nuestras cajas y construir algo nuevo.
En el cuadro siguiente, vemos una comparativa muy útil en la primera fase del acuerdo del descubrimiento con un cliente. Así, una vez que sabemos la diferencia entre Consultoría, Formación y Coaching, podemos trabajar con el cliente de forma más creativa. En un proceso de liderazgo, dejamos a un lado el coaching clásico y comenzamos el proceso con enfoque integrativo, pasando al sistémico una vez que hayamos trabajado en profundidad la intención, la actitud y el instinto del sujeto para que pueda ganar poder e influencia personal en su sistema. Entonces estará preparado y sabrá qué hacer para transitar a otro sistema más funcional y efectivo.


 Extracto de la segunda edición del "Coach como chamán" que saldrá próximamente a la venta.

1 comentario:

  1. Como siempre, me parece una opinión muy comprometida y te felicito por ello. Hay mucho no querer mojarse en este asunto o incluso huir de la aceptación fenomenológica. Gracias por compartir aquello que parte, no de las teorias, sino de tu pura experiencia.

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