martes, 14 de junio de 2016

La corrupción y el espíritu de servicio


Hace poco, le escuché decir a Bert Helllinger en un taller de Constelaciones Familiares, que los corruptos se sentían en deuda, y que por eso robaban.
Es interesante observar la actualidad política desde este prisma, así si Bárcenas, Pujol, Urgandarín, Manuel Chavez o cualquier otro roban lo hacen porque sienten que se lo merecen. Creo recordar que Marta Ferrusola, mujer de Pujol, estaba indignada con la persecución que habían sometido a su familia, aduciendo que "habían hecho mucho por Catalunya". Es evidente que Bárcenas, Urgandarín o cualquier otro son solo reflejo de un sistema corrupto donde ellos sienten que están al servicio de algo más grande que ellos, ya sea el PP, la Monarquía, CiU, Catalunya ó Andalucía.
Ese mismo sistema se defiende cuando es cuestionado y acaba buscando cabezas de turco para que todo siga igual.
Así pues, dejemos de culpar a las cabezas de turco y miremos donde hay que mirar. Esas cabezas de turco se sienten en deuda y sienten que si roban un poquito para ellos solo están cobrando por sus servicios.
Robert K. Greenleaf escribió hace más de 25 años el libro "Servant Leadership" donde defendía que los líderes debían estar al servicio de sus subordinados. Este modelo es de aplicación especial a las organizaciones, así si el jefe se pone al servicio de sus subordinados, la efectividad de su gente aumenta espectacularmente y todos ganan, el capital, la gente y el mercado.
Si aplicamos este principio al mundo político no vemos muchos líderes que estén al servicio de la gente, del pueblo, de las personas. Vemos líderes que están al servicio de los cuadros de su partido para colocar a su gente. Vemos líderes que quieren el poder para sus amigos. Vemos líderes que están al servicio de una ideología, de una oligarquía que les paga la campaña pero no hay muchos líderes que estén al servicio de la gente, me duele decirlo pero así es.
No vemos sindicatos al servicio de los trabajadores, no vemos banqueros al servicio de los clientes, no vemos funcionarios al servicio de los ciudadanos, quizá algún alcalde aquí o allá está al servicio de la ciudad, pero en general, se ven muchos políticos y personas al servicio de una idea, un partido político, un Banco, una oligarquía, un capital o lo que es peor, de su propio trasero.
Así, la corrupción y los chivos expiatorios seguirán existiendo, con Pablo Iglesias, con Rajoy, con Albert Rivera o con Pedro Sánchez, no veo diferencias.
Las diferencias vendrán cuando los políticos sientan de verdad que están al servicio, desde lo más profundo de su Alma, y eso significa mucho trabajo personal, mucho desprendimiento y mucha virtud. Eso significa que nos gobiernen los mejores de nosotros, los más virtuosos.Esto es complicado ya que los virtuosos no llegan a ser promocionados. El sistema en el que vivimos suele promover  a quienes son fieles soldados de sus principios, quienes tienen una ambición desmedida, a los más competitivos, duros e insensibles, a quienes están más al servicio de sí mismos que de la Comunidad a la que pretenden representar y aquí no veo muchas excepciones. El espíritu de servicio no es un valor muy en boga actualmente. 
Así pues, antes de juzgar a los demás, antes de criticar con ligereza, antes de tachar de "corruptos" a las cabezas de turco del sistema mirémonos a nosotros y preguntémonos: ¿a quíen sirvo?: ¿a mí mism@? ¿a una idea? ¿al dinero? ¿a la sobrevivencia? ¿a mi familia?.....
Salu2.

Antonio Diaz Deus