lunes, 1 de enero de 2018

La primera llave, la confianza


La raíz "fi" de la palabra confianza proviene del latín fides que llegó a tener una diosa, Fides, hija de Saturno y Virtus, que tenía que ver con la fe, la confianza y la lealtad entre hombres y dioses.
En este contexto, la confianza tiene que ver con la vida, con la aceptación de las cosas como son. En una visión sistémica, hay una inteligencia de campo que engloba todas las cosas, confiar en esa inteligencia y sentirnos un hijo de ella es parte de la vida, como el pez que asume que está nadando en el agua.

Todo fluye, no hace falta empujar. Las cosas se van desarrollando al margen de lo que queramos o deseemos, y muchas veces un ánimo desmedido puede provocar lo opuesto. Trabajar en recuperar la confianza una vez perdida es el primer objetivo en un proceso de desarrollo personal. Sin confianza, no hay vida.
Perdemos la confianza en algún momento entre la concepción y los 6 años. A partir de ese momento, vivimos vidas marcadas por la falta de confianza, tenemos miedo, necesitamos de una máscara para sobrevivir y nos conformamos con una vida en la que no somos felices.

Así nos llenamos de juicios ridículos sobre la vida, unos dicen que lo importante es el orden, otros se construyen una realidad paralela en donde está erradicado el dolor, unos más intentan que la sociedad les aplauda sus actos, otros se refugian en sus cabezas, hay quien pelea todo el tiempo, otros se quejan, otros se rinden... Hay mucha basura en nuestras cabezas que nos impide tener confianza en la vida.

Hemos de parar ese brotar incesante de pensamientos, de juicios sobre nosotros mismos y soibre los demás que nos mantienen aprisionados en una cárcel, como el elefante al que le han atado de pequeño a un palo y ya de mayor es incapaz de escapar.

Podemos conectar con la confianza desde el mindfulness, meditación, Zen, Yoga, chamanismo, constelaciones sistémicas, trabajos de terapia o similar. A menudo, la psicología conductual o el coaching no consiguen que las personas recuperen esta confianza, aunque pueden encontrar paliativos alopáticos con los que ir tirando.
Una vez que hayamos recuperado la confianza, podemos ir a por la segunda llave, la iniciativa


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